"Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo"

La oscuridad se mece entre las olas del profundo y abismal mar, la luna lo acompaña siendo la ejecutora de sus movimientos, de esas tempestuosas subidas como calmas bajadas, que siendo a veces tardías provocan muertes inusitadas.
La luna es quien provoca como sigila aquel malestar, aquellos movimientos del oleaje, en dónde ha crecido o descendido ese… el mar.
La noche reina en su silencio, se siente el frío, el mismo frío del silencio invadiendo todo en derredor.
Se escucha una alegre tonada que evoca la dulce voz de una melancolía, abandonada, gris, temerosa como frágil y asustada.
A lo lejos de aquella estación se escuchan rumores, entre el viento y su pasar, que van diciendo algo sobre árboles con sus copas colgadas en el mar, aquella voz, siniestra como elocuente, de la que nadie conoce el mismo acento, ni siquiera su acertividad, es perteneciente a ella, su diosa enterrada viva entre las más furiosas olas, dentro de la más profunda arena, dentro del mar, una sirena errante, buscando un bosque y su llanto, más no su canto, son ciertos susurros que se escuchan en el lejano pasar, como cual tristes gaviotas en un majestuoso y tenso volar, sin alas, sin vista ya.
La luna es quien provoca como sigila aquel malestar, aquellos movimientos del oleaje, en dónde ha crecido o descendido ese… el mar.
La noche reina en su silencio, se siente el frío, el mismo frío del silencio invadiendo todo en derredor.
Se escucha una alegre tonada que evoca la dulce voz de una melancolía, abandonada, gris, temerosa como frágil y asustada.
A lo lejos de aquella estación se escuchan rumores, entre el viento y su pasar, que van diciendo algo sobre árboles con sus copas colgadas en el mar, aquella voz, siniestra como elocuente, de la que nadie conoce el mismo acento, ni siquiera su acertividad, es perteneciente a ella, su diosa enterrada viva entre las más furiosas olas, dentro de la más profunda arena, dentro del mar, una sirena errante, buscando un bosque y su llanto, más no su canto, son ciertos susurros que se escuchan en el lejano pasar, como cual tristes gaviotas en un majestuoso y tenso volar, sin alas, sin vista ya.

No hay comentarios:
Publicar un comentario